Solidaridad

A continuación la crónica de lo que fue la carrera popular “Cerro de la Marmota” (10 kilómetros) en Colmenar Viejo (Madrid):

Domingo 01 de mayo de 2013.
Suena mi smartphone, es la alarma para levantarme, son las 06:00 de la mañana.
Me levanto y me meto a la ducha, hoy es el día “D”.
Me visto, recojo mis cosas y bajo a la cocina, desayuno un tazón con cereales con levadura de cerveza, un poco de café y leche semidesnatada más un huevo cocido con un trozo de pan.
Preparo un té con azúcar y lo guardo en un termo para llevar, hará frío (pensé) y el té me dará un empujón extra. Mi smartphone está cargando su batería mientras hago todas estas cosas, la tecnología es un apoyo importante en la carrera.
Son las 06:50 y estoy entrando al coche con todo lo necesario (eso creo), rumbo a Illescas, mi amigo me espera a las 07:30.
El viaje hasta Illescas ha sido normal y despejado en cuanto al tráfico, a mi llegada puntual veo 1ro a mi hija (la mayor), hará el trabajo de reportaje y apoyo logistico, luego veo a mi amigo (quien participa conmigo), los tres perfectamente sincronizados embarcamos ahora en su coche y nos ponemos rumbo a Colmenar Viejo (lugar de la carrera) mientras voy buscando la ruta en el GPS de mi Smartphone (nada puede fallar). En el camino hablamos de la carrera, de los errores que debemos evitar y también mi amigo recuerda sus años de servicio militar en los que corría con frecuencia. Mientras mi hija duerme en los asientos traseros. La carretera es buena y no hay densidad de tráfico.
LLegamos a Colmenar Viejo sin problemas al cabo de 45 o 50 minutos, el pueblo es más grande de lo que yo me esperaba, no lo conocía, como tampoco conocíamos el terreno donde vamos a correr ninguno de nosotros. Nos hacemos un pequeño lío de la emoción hasta que Jose por su lado pregunta y yo busco el lugar exacto en Internet, ambos conseguimos localizar el lugar (cada cual con un método), estacionado el coche, vamos a recoger la bolsa de corredor, vemos lo bien montado que está ya todo: arcos hinchables, vallas portátiles, la música que ya se oye, la gente …, entramos al polideportivo y vemos el listado, nos hacercamos a las mesas, veo a un compañero y amigo de trabajo (Manuel) y tras el saludo eufórico nos indica que mesa nos corresponde para recoger la bolsa, recogemos la bolsa y allí a un lado la abrimos y vemos el contenido: una naranja, el dorsal, el chip para colocar en una zapatilla, un poco de crema solar, un poco de champú, un bloc de notas y publicidad. Ya estamos más tranquilos (no vamos a faltar a la carrera) y más nerviosos (no hay vuelta atrás).
Nos vestimos para la carrera y hacemos nuestras necesidades fisiológicas en el aseo. Luego me dedico a hacer unos 15 minutos de estiramientos musculares hechado en el suelo del polideportivo. Cada vez hay más y más gente que aparece, el ambiente mejora por minutos.
Observamos… estamos aprendiendo y disfrutando a la vez. Todo el mundo sonrie, todo el mundo está unido en un mismo espíritu deportivo y solidario contra el cáncer infantil.
Son las 09:50 y salimos para ir hacia el coche, dejaremos allí todo lo que no necesitamos, lo hacemos y junto al coche divido el té en dos para compartir con Jose, esto te dará fuerzas y calor (le dije), hacía bastante fresco aún, el me prestó unos guantes de lana que agradecí.
Volvemos al lugar, son las 10:15 y tras unas fotos nos colocamos muy cerca de la linea de
salida, aún no había mucha gente (30 aprox.), el té y el frío nos llena la vegiga de nuevo y nos alejamos en sentido contrario en busca de un lugar para descargar, regresamos y ya habían como 50 o 60 corredores (10:25), en pocos minutos se llena a tope, la tensión es palpable, la adrenalida y los nervios acelera el corazón. Preparo el smartphone, los auriculares y la espera se hace eterna, le digo a Jose temiendome la separación: “¡¡si nos separamos tu sigue!!”, el asiente con la cabeza, la emoción y los gritos nos hace dificil hablar, dan las 10:30 y aún esperamos, nos enteramos de que hay chicas bailando al son de la música en la línea de salida, un poco se podía ver a pesar de que la multitud de corredores nos había envuelto. Dan hasta las 10:45 y aún hay chicas bailando. De pronto ¡¡BUM!! pistoletazo y los corredores que gritan más fuerte que nunca a la vez que inicia la carrera, pongo en marcha el registro en mi smartphone y me doy cuenta que está desactivado el GPS!!, me cachis!! (pienso), se oyen los ánimos de la gente detrás de las vayas ¡¡Que rápido!! (pienso) pero no podía bajar el ritmo porque estábamos entre los primeros y estábamos muy próximos unos de otros, algunos están bromeando y decían: “Ya estoy cansado!!”, a los pocos metros una curva, uno con mochila con de las que lleban los ciclistas de montaña con bolsa de alimento líquido se le rompe y va chorreando el fluido, la gente que le avisa, algunos se ríen diciendo que lleva una pecera, luego una bajada muy pronunciada, Jose que frena mucho la bajada, hay se me ocurre adelantar para poner el GPS y unirme de nuevo a su lado: “te espero abajo!!” “Vale!!” (Me dice), pude adelantar a mucha gente en esa bajada de unos 150 metros, abajo me retiro a un lado y pongo en marcha el GPS mientras me adelantan corredores, termino y me fijo a ver si veo venir a Jose, nada, me empiezo a desesperar, será que ya ha pasado (pienso), decido seguir, subida corta y terreno llano corto, más subida y salimos del asfalto para enfrentar caminos de tierra estrechos llenos de piedras de todos los tamaños y a los lados zarzas con ramas llenas de pinchos amenazantes, más subidas y bajadas, ¿que es esto? (pensé) si el recorrido era hacia abajo hasta la mitad de la carrera, óigo el primer informativo de mi smartfone de un km recorrido, bien ya funciona (pensé), a partir de entonces el terreno se volvió bajada muy larga, noté que mis cuadriceps de ciclista me daban ventaja pués la gente volvía (como hasta entonces) a frenar y yo podía ir mucho más rápido, decido adelantar a gente a pesar de lo peligroso del terreno, en ocaciones saliendome del camino y asumiendo el riesgo de que podía pisar en falso, quizá así alcance a Jose si es que llegó a pasarme (pensé), pero no fue así, mi smartphone seguía informándome del avance de Km, dos, tres, cuatro y el terreno aún seguía desnivelado hacia abajo y yo adelantando a corredores, en todo este tramo hubo que cruzar unos tres arroyos (perdí la cuenta) que atrabezaban el camino,comencé a notar la fatiga, mi respiración iba tan agitada que comencé a sentir dolor en el bazo (lo que se conoce como flato), a los 5Km veo una mesa con voluntarios dando agua y comida, paro el tiempo justo para tomar medio vaso de agua y sigo, justo ahí se divide el camino (recorrido 25Km a la izquierda, recorrido 10Km a la derecha), torno a la derecha y el desnivel cambia en una subida, al menos el camino ya no es estrecho ni tan lleno de irregularidades y piedras prominentes, tampoco hay espinos de zarzas a los lados, los corredores ya se habían estendido mucho más y había esa tensión. Cuando la subida era muy desnivelada dejaba de correr y caminaba, cuando la subida era menos pronunciada la hacía a bajo ritmo corriendo, había algunos descansos llanos en los que se podía correr menos forzado.
Mi smartphone me iba diciendome los Km, … seis, siete, ocho, paso junto a un tanatorio, aquí el camino era asfaltado, las subidas eran cada vez más pronunciadas, era casi imposible recuperar el aliento y hacer desaparecer el dolor de bazo, decido tomarme el resto de la carrera con mucha calma y comienzo a mirar hacia atrás para ver si veo venir a Jose entre los muchos que me iban adelantando, pero nada. A los 9Km ya comienzo a reconocer a la distancia que la meta está próxima, el terreno se vuelve llano o con poca elevación, sigue asfaltado, ya estaba entrando a la zona urbana, agentes de la autoridad deteniendo el tráfico por unas calles que atraviesa el recorrido, estoy llegando a la meta, ya veo los arcos hinchables, el público animando, entro en la zona de vayas, miro a los lados buscando a Alessandra, no la veo, me aproximo a la línea de meta y a unos 30 metros de la misma la veo, me detengo y le grito: “¡¡¡¿¿A pasado Pepe??!!!”, grito varias veces hasta que me entiende y me dice que no con la cabeza, me quedo esperando, miro el crono y marca 56 minutos de carrera, sigo esperando mirando a los que llegan, cuando el crono marca 1:01:00 le veo a la distancia, empiezo a saltar y a hacerle señas, nunca olvidaré esos gestos de esfuerzos de mi amigo, al fin llega a mi altura y voy a su lado celebrando con brincos y los brazos en alto y cruzamos juntos la meta cuando el crono indica 1:02:30 aprox., me sentía muy orgulloso de mi amigo.
A continuación mi amigo se apoya en una valla y recupera el aliento, me acerco a Alessandra y me pasa el teléfono, era mi dulce esposa felicitándome por la carrera y mis pequeños hijos de sonido de fondo lo mismo. Hablo unos momentos con ella y luego pasamos Jose y yo por el anexo al polideportivo a dejar el chip y tomar una bebida.
Salimos ambos una una gran satisfacción y vamos hasta el coche contandonos detalles de la carrera, allí cojemos lo necesario para la ducha y volvemos al polideportivo, Alessandra se queda en el coche.
Nos duchamos y regresamos al coche, allí nos relajamos un poco, al reta regresamos al polideportivo y miramos como hemos quedado, al fin nos encontramos con la gran sorpresa de que Jose ha quedado en el puesto nº 13 dentro de su clasificación, salimos fuera y vemos al presidente de la asociación “pablo Ugarte” el cual comienza con el sorteo de regalos, dos jamones, cestas de navidad, cestas de frutas, menús en restaurantes del centro de Madrid, cesta de cosméticos…
Termina el sorteo (sin premio para nosotros) y comenzaba la entrega de trofeos, pero nosotros nos vamos hacia donde repartirían el cocido madrileño, esperamos como unos 20 minutos y ya teníamos nuestros platos de cocido y nuestro postre (tarta helada de fresa), el pan que acompañaba el cocido estaba muy bueno, también el cocido y el postre, habían refrescos y cerveza para beber.
Terminada la comida nos vamos hasta el coche para regresar, todos llegamos a casa felices y satisfechos.
Lo mejor para mi fueron las palabras de mi amigo cuando me dijo: “Necesitaba este empujoncito”

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Domingo 01 de mayo de 2013.
Suena mi smartphone, es la alarma para levantarme, son las 06:00 de la mañana.
Me levanto y me meto a la ducha, hoy es el día “D”.
Me visto, recojo mis cosas y bajo a la cocina, desayuno un tazón con cereales con levadura de cerveza, un poco de café y leche semidesnatada más un huevo cocido con un trozo de pan.
Preparo un té con azúcar y lo guardo en un termo para llevar, hará frío (pensé) y el té me dará un empujón extra. Mi smartphone está cargando su batería mientras hago todas estas cosas, la tecnología es un apoyo importante en la carrera.
Son las 06:50 y estoy entrando al coche con todo lo necesario (eso creo), rumbo a Illescas, mi amigo me espera a las 07:30.
El viaje hasta Illescas ha sido normal y despejado en cuanto al tráfico, a mi llegada puntual veo 1ro a mi hija (la mayor), hará el trabajo de reportaje y apoyo logistico, luego veo a mi amigo (quien participa conmigo), los tres perfectamente sincronizados embarcamos ahora en su coche y nos ponemos rumbo a Colmenar Viejo (lugar de la carrera) mientras voy buscando la ruta en el GPS de mi Smartphone (nada puede fallar). En el camino hablamos de la carrera, de los errores que debemos evitar y también mi amigo recuerda sus años de servicio militar en los que corría con frecuencia. Mientras mi hija duerme en los asientos traseros. La carretera es buena y no hay densidad de tráfico.
LLegamos a Colmenar Viejo sin problemas al cabo de 45 o 50 minutos, el pueblo es más grande de lo que yo me esperaba, no lo conocía, como tampoco conocíamos el terreno donde vamos a correr ninguno de nosotros. Nos hacemos un pequeño lío de la emoción hasta que Jose por su lado pregunta y yo busco el lugar exacto en Internet, ambos conseguimos localizar el lugar (cada cual con un método), estacionado el coche, vamos a recoger la bolsa de corredor, vemos lo bien montado que está ya todo: arcos hinchables, vallas portátiles, la música que ya se oye, la gente …, entramos al polideportivo y vemos el listado, nos hacercamos a las mesas, veo a un compañero y amigo de trabajo (Manuel) y tras el saludo eufórico nos indica que mesa nos corresponde para recoger la bolsa, recogemos la bolsa y allí a un lado la abrimos y vemos el contenido: una naranja, el dorsal, el chip para colocar en una zapatilla, un poco de crema solar, un poco de champú, un bloc de notas y publicidad. Ya estamos más tranquilos (no vamos a faltar a la carrera) y más nerviosos (no hay vuelta atrás).
Nos vestimos para la carrera y hacemos nuestras necesidades fisiológicas en el aseo. Luego me dedico a hacer unos 15 minutos de estiramientos musculares hechado en el suelo del polideportivo. Cada vez hay más y más gente que aparece, el ambiente mejora por minutos.
Observamos… estamos aprendiendo y disfrutando a la vez. Todo el mundo sonrie, todo el mundo está unido en un mismo espíritu deportivo y solidario contra el cáncer infantil.
Son las 09:50 y salimos para ir hacia el coche, dejaremos allí todo lo que no necesitamos, lo hacemos y junto al coche divido el té en dos para compartir con Jose, esto te dará fuerzas y calor (le dije), hacía bastante fresco aún, el me prestó unos guantes de lana que agradecí.
Volvemos al lugar, son las 10:15 y tras unas fotos nos colocamos muy cerca de la linea de
salida, aún no había mucha gente (30 aprox.), el té y el frío nos llena la vegiga de nuevo y nos alejamos en sentido contrario en busca de un lugar para descargar, regresamos y ya habían como 50 o 60 corredores (10:25), en pocos minutos se llena a tope, la tensión es palpable, la adrenalida y los nervios acelera el corazón. Preparo el smartphone, los auriculares y la espera se hace eterna, le digo a Jose temiendome la separación: “¡¡si nos separamos tu sigue!!”, el asiente con la cabeza, la emoción y los gritos nos hace dificil hablar, dan las 10:30 y aún esperamos, nos enteramos de que hay chicas bailando al son de la música en la línea de salida, un poco se podía ver a pesar de que la multitud de corredores nos había envuelto. Dan hasta las 10:45 y aún hay chicas bailando. De pronto ¡¡BUM!! pistoletazo y los corredores que gritan más fuerte que nunca a la vez que inicia la carrera, pongo en marcha el registro en mi smartphone y me doy cuenta que está desactivado el GPS!!, me cachis!! (pienso), se oyen los ánimos de la gente detrás de las vayas ¡¡Que rápido!! (pienso) pero no podía bajar el ritmo porque estábamos entre los primeros y estábamos muy próximos unos de otros, algunos están bromeando y decían: “Ya estoy cansado!!”, a los pocos metros una curva, uno con mochila con de las que lleban los ciclistas de montaña con bolsa de alimento líquido se le rompe y va chorreando el fluido, la gente que le avisa, algunos se ríen diciendo que lleva una pecera, luego una bajada muy pronunciada, Jose que frena mucho la bajada, hay se me ocurre adelantar para poner el GPS y unirme de nuevo a su lado: “te espero abajo!!” “Vale!!” (Me dice), pude adelantar a mucha gente en esa bajada de unos 150 metros, abajo me retiro a un lado y pongo en marcha el GPS mientras me adelantan corredores, termino y me fijo a ver si veo venir a Jose, nada, me empiezo a desesperar, será que ya ha pasado (pienso), decido seguir, subida corta y terreno llano corto, más subida y salimos del asfalto para enfrentar caminos de tierra estrechos llenos de piedras de todos los tamaños y a los lados zarzas con ramas llenas de pinchos amenazantes, más subidas y bajadas, ¿que es esto? (pensé) si el recorrido era hacia abajo hasta la mitad de la carrera, óigo el primer informativo de mi smartfone de un km recorrido, bien ya funciona (pensé), a partir de entonces el terreno se volvió bajada muy larga, noté que mis cuadriceps de ciclista me daban ventaja pués la gente volvía (como hasta entonces) a frenar y yo podía ir mucho más rápido, decido adelantar a gente a pesar de lo peligroso del terreno, en ocaciones saliendome del camino y asumiendo el riesgo de que podía pisar en falso, quizá así alcance a Jose si es que llegó a pasarme (pensé), pero no fue así, mi smartphone seguía informándome del avance de Km, dos, tres, cuatro y el terreno aún seguía desnivelado hacia abajo y yo adelantando a corredores, en todo este tramo hubo que cruzar unos tres arroyos (perdí la cuenta) que atrabezaban el camino,comencé a notar la fatiga, mi respiración iba tan agitada que comencé a sentir dolor en el bazo (lo que se conoce como flato), a los 5Km veo una mesa con voluntarios dando agua y comida, paro el tiempo justo para tomar medio vaso de agua y sigo, justo ahí se divide el camino (recorrido 25Km a la izquierda, recorrido 10Km a la derecha), torno a la derecha y el desnivel cambia en una subida, al menos el camino ya no es estrecho ni tan lleno de irregularidades y piedras prominentes, tampoco hay espinos de zarzas a los lados, los corredores ya se habían estendido mucho más y había esa tensión. Cuando la subida era muy desnivelada dejaba de correr y caminaba, cuando la subida era menos pronunciada la hacía a bajo ritmo corriendo, había algunos descansos llanos en los que se podía correr menos forzado.
Mi smartphone me iba diciendome los Km, … seis, siete, ocho, paso junto a un tanatorio, aquí el camino era asfaltado, las subidas eran cada vez más pronunciadas, era casi imposible recuperar el aliento y hacer desaparecer el dolor de bazo, decido tomarme el resto de la carrera con mucha calma y comienzo a mirar hacia atrás para ver si veo venir a Jose entre los muchos que me iban adelantando, pero nada. A los 9Km ya comienzo a reconocer a la distancia que la meta está próxima, el terreno se vuelve llano o con poca elevación, sigue asfaltado, ya estaba entrando a la zona urbana, agentes de la autoridad deteniendo el tráfico por unas calles que atraviesa el recorrido, estoy llegando a la meta, ya veo los arcos hinchables, el público animando, entro en la zona de vayas, miro a los lados buscando a Alessandra, no la veo, me aproximo a la línea de meta y a unos 30 metros de la misma la veo, me detengo y le grito: “¡¡¡¿¿A pasado Pepe??!!!”, grito varias veces hasta que me entiende y me dice que no con la cabeza, me quedo esperando, miro el crono y marca 56 minutos de carrera, sigo esperando mirando a los que llegan, cuando el crono marca 1:01:00 le veo a la distancia, empiezo a saltar y a hacerle señas, nunca olvidaré esos gestos de esfuerzos de mi amigo, al fin llega a mi altura y voy a su lado celebrando con brincos y los brazos en alto y cruzamos juntos la meta cuando el crono indica 1:02:30 aprox., me sentía muy orgulloso de mi amigo.
A continuación mi amigo se apoya en una valla y recupera el aliento, me acerco a Alessandra y me pasa el teléfono, era mi dulce esposa felicitándome por la carrera y mis pequeños hijos de sonido de fondo lo mismo. Hablo unos momentos con ella y luego pasamos Jose y yo por el anexo al polideportivo a dejar el chip y tomar una bebida.
Salimos ambos una una gran satisfacción y vamos hasta el coche contandonos detalles de la carrera, allí cojemos lo necesario para la ducha y volvemos al polideportivo, Alessandra se queda en el coche.
Nos duchamos y regresamos al coche, allí nos relajamos un poco, al reta regresamos al polideportivo y miramos como hemos quedado, al fin nos encontramos con la gran sorpresa de que Jose ha quedado en el puesto nº 13 dentro de su clasificación, salimos fuera y vemos al presidente de la asociación “pablo Ugarte” el cual comienza con el sorteo de regalos, dos jamones, cestas de navidad, cestas de frutas, menús en restaurantes del centro de Madrid, cesta de cosméticos…
Termina el sorteo (sin premio para nosotros) y comenzaba la entrega de trofeos, pero nosotros nos vamos hacia donde repartirían el cocido madrileño, esperamos como unos 20 minutos y ya teníamos nuestros platos de cocido y nuestro postre (tarta helada de fresa), el pan que acompañaba el cocido estaba muy bueno, también el cocido y el postre, habían refrescos y cerveza para beber.
Terminada la comida nos vamos hasta el coche para regresar, todos llegamos a casa felices y satisfechos.
Lo mejor para mi fueron las palabras de mi amigo cuando me dijo: “Necesitaba este empujoncito”

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