Crónica Maratón de Valencia 2017


INDICE
Introducción
D – 1
Amanecer el día de la carrera
Comenzar a correr
Kilómetro 15
Fin de las mejores sensaciones de la carrera
Comienza el sufrimiento
Minutos clave
Camino a la gloriosa meta
Minutos después de la meta
Conclusiones

Introducción

Allá por el mes de abril o mayo de este mismo año decidí apuntarme a este reto, mis principales objetivos siempre son ciclistas, pero esta vez quería hacer una excepcción por varios motivos, uno de ellos es que si solo haces un determinado deporte te estancas, lo mejor es complementar con otras actividades físicas, la maratón es la prueba reina de un runner, el fondo o resistencia es el protagonista, el mes de noviembre es un mes lejos de las pruebas ciclistas que igualmente son pruebas de fondo, como estrategia para mantener el peso más fácilmente en los meses de menos actividad con los pedales y muchas más razones, aplicaba el dicho popular de «matar varios pájaros de un solo tiro», el apuntarme con tanto tiempo de antelación es motivo de un ahorro en el precio de inscripción, si lo tenía claro ¿para que esperar? Además de todo esto, la medalla que se consigue es un bonito recuerdo.

Mi objetivo era (como no), completar el recorrido y como aspiración que veía muy posible, el intentar hacerlo en menos de 4 horas.

Después de haber realizado la marcha de Pedro Delgado 2017 (crónica aún no publicada) en el caluroso mes de agosto, centré los entrenamientos en esta prueba.

Es la primera vez que me apuntaba a un Maratón, la mayor distancia que había recorrido a pie antes de apuntarme a este reto fueron 15 kilómetros, en los entrenamientos llegué a alcanzar los 30 kilómetros (puedes verlo aquí), no pude  entrenar todo lo que me había propuesto, a decir verdad, no llevé un plan de entrenamiento muy concreto, el mes previo a la carrera ya había paralizado los entrenamientos casi por completo, no pretendía hacerlo así, pero las circunstancias no me permitieron entrenar más, la manera de entrenar fue muy clara para mí desde el princípio: entrenamientos a trote tranquilo en ayunas prioritáriamente ¿por qué?, muy sencillo, es una prueba de fondo y creo que cualquier entendido sabe por qué debe hacerse así casi la totalidad de los entrenamientos, ¿me dio resultado?, juzguen ustedes mismos.
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D – 1

Sábado día 18 de noviembre, D-1 para la gran cita, me levanto y comienzo a preparar mi equipaje, poco que llevar porque mi coche haría de hotel y lugar donde pasar la noche, así que quité los asientos traseros para dejarlos en casa y dejar el máximo espacio disponible dentro del habitáculo del Citroen Picasso, la nevera de playa para guardar el desayuno previo a la carrera y el saco de dormir eran las principales cosas que debía llevar, a las 17:00 arranco el viaje.

Durante el viaje una parada a los pocos kilómetros de arrancar en una gasolinera para repasar la presión de los neumáticos. Más tarde a medio camino otra parada para comer, beber un poco y relajarme.

Llego a Valencia a las 20:00, era de noche, estacioné cerca de la Ciudad de las artes y las ciencias, me pongo en contacto con mis amigos, tenía una hora para recoger dorsal, uno de ellos me está esperando en el lugar para ello y bolsa de participante, me encuentro con él con alguna dificultad, me acompaña a recoger todo lo necesario antes del cierre, calmados los nervios por eso, luego me lleva en su coche a un restaurante para encontrarnos con otro amigo y su novia y cenamos allí. Nos conocimos por Facebook y allí nos reencontramos, por fin, charlamos un poco de varias cosas, nos faltó tiempo para congeniar mejor, pero fue un tiempo entre amigos de mucha calidad.
Mi amigo y su novia se quedaron allí, yo me marché con el otro amigo en su coche hasta su hotel y luego hasta donde yo tenía estacionado mi coche, decidimos que ambos coches quedasen juntos, así que le llevé al hotel y luego regresé para dormir.
No me sentía nervioso, aunque no dormí del todo bien únicamente por un ligero dolor de cabeza que me suele aparecer por el cambio de clima seco a clima húmedo.
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Amanecer el día de la carrera

Descansé y dormí lo suficiente para sentirme bien al amanecer, llegó mi amigo y allí nos preparamos para la carrera, yo usé el maillot ciclista de la QH 2017 y un pantalón corto normal, el maillot me permitía guardar algunos geles, una barrita y un par de mandarinas, usé también un brazalete para llevar el Garmin 520 el cual iba a registrar toda la actividad, el teléfono lo dejé en el interior del coche. Había muy cerca algunos arbustos donde pude descargar el vientre, aunque ya había ajustado mis horarios de comida el día antes para no tener la necesidad de hacerlo.

Nos fuimos acercando a la línea de salida, mi amigo era mi guía, yo un total novato en este tipo de prueba y en esta ciudad, era mi primera Maratón, no conseguimos encontrar a nuestro amigo y su novia, así que seguimos hasta situarnos en una concentración de gente la cual esperaba a que se abriese el cajón, creo que era el cajón correspondiente a las 4 horas, aunque lo cierto es que había un control casi nulo.
Una vez que abrieron el cajón íbamos avanzando muy lentamente entre tantas personas, al fin entramos dentro e igualmente el avance era muy lento, los laterales estaban repletos de ropa que los participantes se iban dejando, había fruta y botellas de agua o bebida energética, aquello parecía un mercadillo.

Poco a poco ya se podía ver el arco de salida, fue el único momento en el que me sentí algo nervioso, pero casi nada y juntos lo cruzamos, comenzó la aventura!!!
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Comenzar a correr

Me encontraba muy bien los primeros metros, estaba muy relajado y el poco frio que se sentía en la mañana fue desapareciendo con el trote tranquilo, yo estaba a la espera de notar las sensaciones de la carrera, necesité unos 3 kilómetros para comenzar a sentir que la cosa iba bien, que el ritmo era el adecuado, aunque iba a un trote muy relajado, a los 5 kms el primer avituallamiento, un vaso de agua para apaciguar la boca seca.
Comencé a notar ganas de orinar me aguantaba y seguía hasta el km 8 que fue cuando paré a orinar, había mucha gente animando en muchos puntos de la ciudad, ya en el km 10 volví a agarrar agua y tenía muy buenas sensaciones en las piernas, la respiración aún no era la más optima, así que aún tenía que contener el ritmo.
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Kilómetro 15

Al poco de pasar los 15 kilómetros vi una indicación de 26 kms pero era los que cruzaban el recorrido, entendí rápidamente que no era posible haber llegado tan lejos tan pronto, ya mis piernas, respiración y frecuencia cardiaca estaban a pleno rendimiento óptimo, al ritmo siempre quise permanecer muy cerca de los voluntarios que llevaban el globo de las 4 horas, yo iba por delante por muy poco, esperaba ir peor pero las sensaciones eran muy buenas y apenas notaba sufrimiento, por dentro iba en calma y disfrutando de toda la animación a mi alrededor.

Volvieron las ganas de parar a orinar y pude aguantar hasta el km 19, las sensaciones con el deseo de orinar no eran buenas, paré lo justo y luego seguir corriendo y después de descargar la vejiga volvieron las buenas sensaciones, en cada avituallamiento siempre agarraba una botella de agua y a veces también un vaso de bebida energética de color azul, las botellas de aguas eran pequeñas y las tomaba poco a poco, a veces me guardaba un poco metiendo la botella en uno de los bolsillos del maillot, al poco llegué al km 21 (media maratón), ahí ya se habían ido las mejores sensaciones, pero aún me sentía bastante bien, siempre regulando el ritmo y la respiración, desde ese punto comencé a adelantar a bastantes participantes, en mi cabeza y en ese momento estaba el querer llegar a los 30 kms como ya había logrado en uno de los entrenamientos.

La temperatura era muy agradable, mejor mientras más avanzaba el día, el viento era inapreciable y no recuerdo ninguna rampa, si acaso en algunas rectas muy largas dirigiendo la mirada al fondo podías ver desnivel positivo o negativo pero inapreciable en el esfuerzo de la carrera.

Era muy emotivo recibir los ánimos del público, estaban repartidos por todos los 42 kms, gritaron mi nombre escrito en mi dorsal muchas veces, lo que más me animaba era el ritmo de los tambores, conté al menos 8 grupos de personas con tambores, el tronar en medio de las calles de Valencia me ponía los pelos de punta de la emoción, le daba un punto épico a la aventura difícil de igualar.
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Fin de las mejores sensaciones de la carrera

Al llegar a los 30 kilómetros aún tenía tras de mi el globo de las 4 horas, hasta este punto de la carrera no había prestado demasiada importancia al ritmo ni a lo que me iba indicando el Garmin, iba más bien por sensaciones y disfrutando mucho de la carrera, pero ya con esta distancia la inevitable fatiga y algunas molestias en los cuádriceps fue el comienzo del sufrimiento, volví a sentir ganas de orinar, así que iba buscando un lugar donde parar, fue en el kilómetro 31 cuando al fin descargué la vejiga y calmar así un poco el sufrimiento, seguía tomando agua en cada oportunidad que se ofrecía y prestaba cada vez más atención a una correcta respiración, el calor ya acompañaba todo el tiempo pero para mí era bastante agradable.

Al llegar al kilómetro 35, el sufrimiento seguía aumentando paulatinamente, pero era lógico y no por ello bajaba el ritmo, en ningún momento sentí el «muro», estoy seguro que mis entrenamientos en ayunas de hasta 30 kilómetros han mitigado ese obstáculo, mi motivación iba en aumento porque era consciente de que … ¿¿¡¡por qué no!!?? ¡¡¡Podía llegar a meta en menos de 4 horas!!! Tan solo tenía que ser capaz de mantener el ritmo, sufría todo mi cuerpo, dolores, pero no sentía dolores de lesiones ni nada de eso, era el simple hecho del sufrimiento del esfuerzo continuado, así que pensé que lo tenía al alcance de mi mano, pero…
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Comienza el sufrimiento

Llegué al kilómetro 36,5 y la sensación del paso de los kilómetros era cada vez más lenta, para colmo, apareció lo más temido por mí y para lo que menos estaba preparado = calambres, primeras sensaciones de este temido problema, en bicicleta me hacen disminuir el ritmo, sin embargo corriendo pude mantenerlo, eso si, la sensasión de que en cualquier momento me daba un tirón fuerte y de que tenía que cuidar mucho de no hacer el más mínimo cambio de ritmo, poco a poco sentía que los calambres iban en aumento, era importante no descuidar la hidratación, iba muy atento a la aparición de un avituallamiento, pedí agua a un espectador el cual me dio medio botellín, llegó un punto en el que corria haciendo fuerza con la punta del pie hacia arriba para que los gemelos no se me hicieran bola. Y ocurrió en el km 39 una pequeña desgracia, mi pierna izquierda quedó completamente bloqueada, así que tuve que parar irremediablemente, el isquiotibial estaba agarrotado, me bastó entre medio minuto o 45 segundos parado a la vez que estiraba la zona afectada para desbloquear la pierna, me puse en marcha en seguida que vi como me pasaba el globo de las 4 horas con un grupo de corredores numeroso.
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Minutos clave

A partir de entonces llegaron los momentos más intensos de esta carrera, mi motivación permanecía muy alta, quería lograr hacerlo en menos de 4 horas, aún estaba a tiempo de reaccionar y lograrlo, temía que los calambres me lo impidieran y con rabia apreté los dientes y llegué a meterme en el grupo que seguía el globo, en este punto ya no me importaba lesionarme, estaba tan cerca… , el Sol de cara, mis piernas adoloridas y muy acalambradas a cada paso, no podía ni quería mirar el Garmin en el brazalete porque cualquier movimiento extraño podía bloquearme una pierna, pensé que seguir al globo tampoco era asegurarme la entrada en meta en menos de 4 horas, así que mi intención era adelantarlo, fue muy difícil porque el paso era cada vez más cerrado por el publico abundante, sufrí algún empujón por la proximidad a la que se corría en el grupo, los participantes a mi alrededor estaba muy tocada de la fatiga y seguramente todos ellos querían seguir corriendo para entrar en meta con el globo, no obstante muchos quedaron en el camino por no poder aguantar el ritmo, logré adelantar el globo o se apartó en el momento en el que bajas por la calle que entra a la ciudad de las Artes y las Ciencias, quedaba menos de un kilómetro.
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Camino a la gloriosa meta

Iba al límite a pesar de que el ritmo en toda la carrera seguía siendo el mismo, el problema era mantenerlo, hubo un giro a la derecha, después otro giro a la izquierda a la vez que el piso se volvió azul, ¡¡¡bendito azul!!! miré al frente y solo quedaba una recta de unos 400 metros hasta el glorioso arco de meta, era el final, miré a los lados y al cielo, era el momento que todo deportista busca, vivir momentos con mucha intensidad y era uno de esos momentos, sensaciones que jamás olvidas y no se pueden explicar con palabras de cualquier lenguaje usado por seres mortales… podía sentir música de excelencia épica en lo más profundo de mi alma.
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Minutos después de la meta

Paré tras pasar la meta, busqué un lugar donde no molestar para tumbarme un poco y recuperar sensaciones físicas, no estaba seguro de haber conseguido bajar de las 4 horas, pero yo me sentía muy satisfecho por la carrera realizada, mi Garmin indicaba 3 horas, 58 minutos y 53 segundos, pero habría que contrastarlo con el tiempo registrado por la organización, comencé a caminar para salir de allí, me dieron manta térmica, una malla de mandarinas, agua, cerveza… y la medalla sin la grabación de mi nombre y tiempo, apenas podía caminar de los dolores, tenía que hacerlo muy despacio, busqué un lugar donde sentarme para comer y beber, luego fui al lugar donde graban en la medalla tu nombre y el tiempo, con cierta dificultad por la cantidad de personas, pude después de un buen rato lograr que me grabaran la medalla con mi nombre y un tiempo de 3 horas, 58 minutos y 36 segundos. Ahora sí que estaba hecho!!!

Me fui hacia el coche caminando, allí encendí mi teléfono y me comuniqué con mis amigos, a uno de ellos le estaban dando masajes, le esperé en el coche, comí algo más consistente y también me comuniqué con mi familia en casa.

Llegó mi amigo y me llevó en su coche al lugar donde estaban las duchas, luego de ducharnos nos despedimos y yo en mi coche comencé el viaje de vuelta a casa.

Llegué a casa por la noche, disfrutando de la jornada realizada en familia.
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Conclusiones

Ha sido mi primera experiencia corriendo una Maratón y la satisfacción ha sido mayúscula, la verdad es que no esperaba tanto de una carrera, llegué con muchos días de descanso y poco entrenamiento previo, las condiciones meteorológicas en día de la carrera eran excelentes, viento inexistente y temperatura muy agradable, dicen que la Maratón de Valencia es la mejor para hacer el mejor registro por lo plano de su recorrido y doy fe de ello, al lograr terminar la Maratón y hacerlo en menos de 4 horas pese a no haber entrenado lo esperado he sentido una gran satisfacción y creo que ha sido uno de mis triunfos deportivos menos merecido, a pesar de eso no reprimo la felicidad, quedé muy sorprendido y orgulloso conmigo mismo.

El siguiente video es el que la web https://www.corriendovoy.com/ ofrece cuando introduzco mis datos y donde se me ve corriendo:

Por otro lado, me satisface mucho que en Valencia se organice esta prueba con tanta excelencia, lo mejor de todo es el público tan volcado en animar y crear un ambiente de autentico reconocimiento internacional. Por mi parte sentí una acogida inmejorable, los ánimos en todos los kilómetros y las 4 horas de la carrera no faltaron nunca, los últimos kilómetros me recordaron mucho a cualquier etapa ciclista de las grandes subiendo un gran puerto de montaña, el público estrechaba el paso pero se sentía tan cerca el cariño…

Por último decir que me he quedado prendado de esta prueba y es muy posible que vuelva en los próximos años, el primer test ha sido muy pero que muy bueno, en una palabra: SORPRENDIDO!!!
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CUR

Últimos kms del Pto. de Navafría.

Crónica marcha ciclista «Pedro Delgado» 2016

Indice:

 


Breve introducción
Viaje al lugar
Preparación para la salida
Arranca la marcha
Primeros kilómetros
Subida a Navacerrada
Transito a puerto de Cotos
Descenso del puerto de Cotos
Subida a Morcuera
Primer avituallamiento
Descenso de Morcuera
Subida a Canencia
Descenso de Canencia
Transito hasta el pie del último puerto
Subida a Navafría
Segundo avituallamiento
Descenso de Navafría
Transito final
Últimos kilómetros
Final de la marcha y regreso a casa
Resumen y conclusiones

Breve introducción

 


Hace años que me habalaban de esta marcha, sin embargo prefería probar otras que me parecían más importantes o con mayor nivel de exigencia física, desde el año pasado me fijé más en ella y debido también a la proximidad de mi domicilio, me parecío buen año (2016) para probar.

Agosto es un mes en el que el calor no suele fallar, en otras circunstancias meteorologicas no rindo al máximo y tampoco disfruto de este deporte.

Todos estos alicientes me hacían pensar que esta marcha sería la mejor de todas para cerrar mi temporada en el año en curso.

Es mi primera «Perico», no conozco el recorrido, ni los puertos, ni el ambiente, tan solo conozco la ciudad de Segovia gracias a una visita turistica familiar tan solo unos meses atrás. La aventura en estas circunstancias suele ser más gratificante.
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Viaje al lugar

 


A las 4:30 de la mañana, el día «D», suena mi despertador en mi casa, me levanto y con la idea de arrancar con el coche a las 5:00 comienza mi contrareloj personal, desayuno y llevo algo más para comer antes de comenzar a pedalear, a las 5:15 es la hora en la que me empiezo a mover con el coche llevando dentro mi compañera de fatiga de dos ruedas, el viaje tiene previsto ser de algo más de una hora y media.

El desayuno en casa antes de arrancar había consistido en una tostada de pan blanco, aceite de oliva y mermelada de melocotón, un kiwi y una infusión de té con tomillo.

Durante el viaje voy haciendo un recuento mental de toda la indumentaria, caigo en la cuenta de que no he revisado la presión de los neumáticos de la bicicleta y tampoco voy cargando con la bomba con manómetro.

El trafico fue fluido y a las 6:40 ya estaba parando en la gasolinera que hay a la entrada de Segovia, pasé por el aseo y a las 6:50 llegué al pabellón deportivo «Pedro Delgado».
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Preparación para la salida

 


Sin problemas de estacionamiento, habían ya a esa hora bastantes coches y bastantes bicicletas a la vista, vi a muchos revisando la presión de los neumáticos de la bicicleta, pensé que no me resultará dificil que algúno me prestase su bomba, salgo del coche y lo primero fue ir a pie al pabellón, en seguida me doy cuenta de que al final de la jornada seguramente permiten ducharse en las instalaciones, no fue nada difícil encontrar el lugar donde repartían la bolsa de los participantes, tan solo llevando DNI o licencia federativa en mano, con mi DNI me entregan la bolsa y me dirijo de nuevo hasta el coche.

Nada más llegar, pedí prestada bomba y problema resuelto, 8 bares atrás y 7,5 delante, así la resistencia de rodadura será la mínima.

Lo siguiente fue despojarme de la ropa de calle, tenía debajo puesta la ropa de batalla, me pongo las zapatillas con calas, el chip a la bicicleta, cargar con los geles, barritas y un bote pequeño y hermético donde guardaba café, todo a los bolsillos, otro error fue no tener sales en casa, no ses que me olvidara de ellas sino que no compré a tiempo días antes, con días tan calurosos es fundamental, en fin…

Ya alistado, comí un bocadillo pequeño de pan blanco con mermelada y bebí un poco del café que portaba en el maillot, cerré el coche y en bicicleta fui pendiente abajo hasta el acueducto en apenas 5 minutos, lugar desde donde comienza la marcha, no sabía llegar desde el pabellón, pero tan solo había que seguir a cualquiera de muchos ciclistas que, a esa hora, sin duda iban a lo mismo que yo y transitando por algunas calles con pavé llegué hasta la plaza donde está el majestuoso acueducto, allí habían ya centenares de ciclistas, eran aproximadamente las 7:35 de la mañana, la hora prevista del inicio de la marcha era a las 8:00h.

Permanecí próximo al acueducto a pesar de que el arco hinchable de la salida se veía a unos 200 metros, iban pasando los minutos y con los nervios controlados esperaba pacientemente el inicio, se escuchaba por la megafonía la música y la voz de un interlocutor, reconocí también la voz de Pedro Delgado.

Pocos ciclistas más llegaran a ponerse tras de mi, así que estaba en la cola, cosa que no me importaba en absoluto, por megafonía anunciaban que la salida es neutralizada hasta La Granja (kilómmetro 11) y por la climatología aconsejaban no descuidarse en beber agua y tomar sales, comencé a temer por los calambres.
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Arranca la marcha

 


Dieron las 8:00 y aún no iniciaba la marcha, se retrasó hasta las 8:15.

Como estaba en la cola, aún me llevó bastante tiempo pasar por el arco de salida, puse en marcha endomondo 15 minutos antes de pasar por el arco porque se abanzaba muy lentamente y por fin tras pasar la salida enseguida se fue disolviendo el embotellamiento y aumentando la velocidad.
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Primeros kilómetros

 


Llevaba un ritmo muy suave al principio, controlando bien el esfuerzo, me sentía muy bien el café ya me estaba haciendo buen efecto, pero sin perder de vista el pulsómetro fui entre 150 y 160, habían tramos de subida y bajada de escasa dificultad, poco a poco iba cojiendo el ritmo de la ruta y sintiendo más agilidad a medida que transcurrían los primeros minutos.
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Subida a Navacerrada

 

Subiendo Puerto de Navacerrada

Subiendo Puerto de Navacerrada

Lo cierto es que esta marcha me la quise tomar con mucha tranquilidad y desde el comienzo, sin nervios y con el objetivo de disfrutar al máximo, apenas noté que la pendiente iba poco a poco poniéndose seria, adelantaba a muchos ciclistas y aún así mi pulsómetro no sobrepasaba los 160 que me había fijado salvo algún arreón para librar mejor una curva en subida o para adelantar a un grupo de ciclistas que cerraban el paso, también es cierto que el primer puerto uno va más fresco y sería un problema muy grande si ya sintiera fatiga. Conforme iba aproximandome a la cima aparecía más y más público animando y esperando pasar a su familiar. Al llegar a coronar el puerto meto plato y se me atasca un poco la cadena, me hace parar un momento.
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Transito a puerto de Cotos

 


Continúo y saco del bolsillo mi primera barrita energética, la voy comiendo mientras voy en terreno más bien llano, saco una barrita más pequeña hecha de frutas y miel y la como también, bebí un poco más de café y agua. Todo transcurre con normalidad.
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Descenso del puerto de Cotos

 


Este descenso según dijo Pedro Delgado por la megafonía poco antes de la salida había que hacerlo con precaución, cierto es que habían curvas con poca visibilidad, no obstante, dado los pocos kilómetros transcurridos, los reflejos aún están en pleno rendimiento, yo iba adelantando a bastantes ciclistas y hubo tan solo una situación de peligro cuando iba detrás de una furgoneta a una distancia prudencial y en una curva sin visibilidad nos encontramos con otra furgoneta completamente parada en nuestro sentido, con lo cual la furgoneta en marcha, yo y otros ciclistas nos vimos obligados a adelantar de una manera arriesgada al mismo tiempo que usabamos los frenos, el resto bien, una bajada muy técnica, pero el asfalto seco, la buena temperatura y los reflejos a punto hicieron que disfrutara del descenso que tiene dos partes diferenciadas, la primera con curvas, unas más cerradas que otras, la segunda parte es un terreno de pocas curvas donde la bici alcanza gran velocidad, es en esta última donde en colaboración con otro ciclista nos turnamos para dar pedales e ir un poco más rápido, juntos adelantamos a algunos ciclistas que no pudieron o no quisieron unirse a nosotros y terminando esta parte, un ciclista que adelanté me reconoció, me alcanzó y yo le reconocí, es de mi grupo, nos saludamos y hablamos un poco, me dió algunos detalles de la marcha, juntos cruzamos la localidad de Rascafría por su travesía con pavés.
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Subida a Morcuera

 

Subida del Puerto de Morcuera.

Subida del Puerto de Morcuera.

Al poco de cruzar Rascafría y aún en compañía, comenzó la subida a Morcuera, mi compañero no me retuvo viendo que se quedaba atrás y yo seguí hacia arriba, notando los efectos de la cafeina subía con buen ánimo, aunque también controlaba el esfuerzo, la temperatura había subido notablemente pero para mi gusto era ideal, calculé que disponía de agua suficiente en los bidones para esta subida y recargar en la cima en el avituallamiento, subía con unas sensaciones igual de buenas (o mejor) que el primer puerto, la carretera igual de estrecha o ancha, una delicia, he de decir que a estas alturas de la marcha siempre había visto bastantes tramos con sombra en la carretera gracias a los pinos enormes junto a la misma, cosa que se agradece más cuando subes que cuando bajas. Por fin, llegó el momento en el que vi a lo lejos una aglomeración de ciclistas, sin duda era el final del puerto y el avituallamiento correspondiente, en este puerto y el anterior vi avisos a los lados de la distancia restante para llegar al puerto, cosa de agradecer y una chuleta de ruta que estaba incluida en la bolsa de participante también ayudaba bastante a planificar tus esfuerzos, yo la coloqué en el manillar.
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Primer Avituallamiento

 


Al llegar al avituallamiento me sorprendió la gran cantidad de ciclistas, muchas botellas pequeñas y vacías de agua en el asfalto, lo mismo con latas de Aquarius y Coca Cola, para comer había bastante para elegir, yo no escatimé porque sentía hambre, me acerqué con la bici y cogí un trozo de sandía, luego una lata de Coca cola, dos botellines de agua y un sandwich de jamon y queso, el agua fue directamente al bidón, lo demás fue a mi estómago, aproveché la parada para orinar y después continué la marcha.
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Descenso de Morcuera

 


Cuando aún me faltaba medio sandwich por comer ya me puse en marcha, en tres bocados me lo terminé de comer mientras pedaleaba en la cada vez más descendente la inclinación bajando el puerto, la temperatura era óptima para mi gusto y era una gozada descender y trazar las curvas, adelanté a algunos ciclistas, aún seguía disfrutando de unas sensaciones muy buenas, aunque era consciente de que la falta de sales me podría jugar una mala pasada en cualquier momento, todo iba (hasta ese momento) de maravilla, pero a pesar de haber vencido dos puertos de 1ª, aún quedaba otro más (al final) y uno de 2ª a continuación, iba muy concentrado, la bicicleta estaba teniendo un comportamiento excelente y al fin terminó el descenso de manera repentina para mi al llegar a la localidad de Miraflores con un giro a la izquierda muy marcado.
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Subida a Canencia

 


Tras ese giro a izquierda repentino dentro de la población, una rampa muy exigente hacia arriba, fue entonces cuando noté los primeros sintomas de calambres en los cuadriceps, así que tuve que bajar el ritmo con el que subía la rampa, bebí un buen trago de agua y a los pocos minutos después de subir ese repecho, desaparecieron los ligeros calambres, parecía que los podría controlar (pensé) y así fue, había un descanso largo y después continuó la subida al puerto en rampa ascendente sin más descansos, este puerto de 2ª categoría ya me resultó un poco pesado, quizás porque la temperatura ya comenzaba a ser un poco elevada, no tardé mucho en llegar a lo más alto, deseaba llegar lo antes posible para tratar de recuperarme completamente de esos calambres que acechaban.
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Descenso de Canencia

 


Desde lo más alto al fin y notando ya fatiga leve, solo había que dejarse llevar por la gravedad, así lo hice sin mucha compañía a mi alrededor, tomé el primer gel acompañado de una barrita de miel y frutas, mientras comía noté que alguién me seguía, era una chica que no estaba dispuesta a tomar relevo delante, la bajada no era muy pronunciada, eso obligaba a seguir pedaleando para mantener una velocidad aceptable, más que nada para no llegar más tarde (y con más calor) al último puerto, bebía agua e intentaba hacer que la musculatura se relajara haciendo estiramientos sobre la bicicleta con mucho cuidado, la chica aún me seguía sin la más mínima intención de ponerse delante, de repente, veo por detrás a un grupo que se aproxima y por supuesto aprovecho para unirme a cola, lo mismo hizo la chica que me seguía y así fuimos un poco más rápido todos juntos.
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Transito hasta el pie del último puerto

 


Difuso fue percibir donde terminaba el descenso o donde comenzaba el terreno más o menos llano hasta llegar al pie del último puerto, posiblemente sea en un giro a la izquierda en una intersección de una carretera secundaria, después de eso ibamos todo el grupo aún junto, yo a la cola, esperaba que fuese más facil seguir el ritmo del grupo de lo que fue en realidad pero pensé que lo más rentable era mantenerme detrás de ellos y así lo hice, después de algunos kilómetros así, comenzó a ser visible el embalse de Pinilla a la izquierda y al poco llegamos a la localidad de Lozoya.
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Subida a Navafría

 

Comenzando a subir Pto. de Navafría.

Comenzando a subir Pto. de Navafría.

Un giro a la derecha en la localidad de Lozoya en una intersección, es el comienzo del último puerto de la jornada, comencé subiendo bien, hacía ya un calor un poco elevado para mi gusto, tenía que controlar los calambres que por el momento no era un problema real, los primeros kilómetros hubiera agradecido más sombra pero no la había, poco a poco me fue más dificil continuar con un buen ritmo de subida, era evidente que había fallado en no ingerir sales, las sensasiones ya no eran buenas e iban empeorando conforme avanzaba en el puerto, todo era inversamente proporcional a la velocidad de ascenso, es decir, cuanto más avanzaba, peor me sentía y menor era la velocidad, hasta el punto en el que tuve que detenerme porque sentía un poco de ganas de vomitar, quizá mi estómago no había asimilado bien el alimento o todo giraba entorno a la falta de sales en el cuerpo, la sensación de nauseas no me resultaba excesivamente desagradable y quizá vomitar

Últimos kms del Pto. de Navafría.

Últimos kms del Pto. de Navafría.

hubiera sido bueno, lo más trágico para mí era el haber perdido la facultad física de llevar un buen ritmo de subida, en la parada aprovecho para descargar la vegiga y cotejando la pegatina de ruta que dio la organización con lo que indicaba mi ciclocomputador me confortaba con lo poco que me quedaba para llegar al final del puerto, pero fue poco más adelante cuando comprendí que había un error de 4 kilómetros que faltaban de subida para mi desdicha, me vi obligado a realizar una segunda parada para recuperar aliento y luego continuar hasta el final del ascenso donde estaba el 2º punto de avituallamiento sólido y líquido.
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Segundo avituallamiento

 


Al fin en la cima del puerto y avituallamiento, con mucha fatiga, había al igual que en el 1er avituallamiento muchas botellas y latas vacías por el suelo, me acerqué con la bici a ver que podía coger, mi estómago no estaba para muchas alegrías, así que opté por beber una lata de aquarius (pensando en las sales), aún llevaba bastante comida en los bolsillos, así que sin coger nada más finalicé mi estancia allí, eso si, me bebí el aquarius con tranquilidad.
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Descenso de Navafría

 

Bajando Puerto de Navafria.

Bajando Puerto de Navafria.

Me lanzo al descenso, el asfalto es bastante rugoso y la bicicleta vibra bastante de manera desagradable, no me gusta nada ir así, con los frenos no dejo que la velocidad sea tan alta como cuando bajé los otros puertos, poco a poco va mejorando el piso y voy soltando frenos, en una curva cerrada me abrí demasiado y pasé por el borde del asfalto que está lleno de hojas de pino seca, fue un pequeño susto, los reflejos ya no dan para mucho, sigo descendiendo cada vez a mejor ritmo con precaución y disfrutando de lo bien que se comporta la bicicleta y la seguridad que me transmite, desaparece casi por completo esa rugosidad en el piso tan desagradable, me sigue uno que en cada frenada su bici hacía un ruido como si estuviera frenando un camión, algo típico cuando se usan ruedas con llanta de carbono (creo yo), cada vez menos curvas y más rectas, más velocidad, aunque el desnivel va menguando, debería comer en esos momentos pero no me entra nada ni me apetece, lo que si hago es beber del bidón de alimento líquido un poco, se llega a una intersección, nos indican hacia la izquierda y así lo hacemos varios que nos habíamos juntado.
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Transito final

 


Después del giro ya no quedaban puertos, tan solo el tramo final de ligeras subidas y bajadas sin apenas curvas, ya me habían advertido que este tramo resulta bastante tedioso y que suele haber viento en contra, yo estaba avisado, así que bien mentalizado y con las fuerzas justas traté de ajustar mi esfuerzo, alcancé a un ciclista y me puse a rueda, después le adelanté y dejé que se pusiera a mi rueda, juntos alcanzamos a otro que pronto quedó atrás, así llegó un momento en el que enlazamos un grupo más numeroso, unos 15, yo a la cola, parecía que no colaboraban mucho delante y a los 10 o 15 minutos reventó el que iba al frente y quedó atrás hasta quedar cortado, yo me dejo caer para ayudarle y al poco nos alcanzó otro grupo donde pudimos permanecer, cruzamos una localidad por su travesía llamada Torrecaballeros, la gente animando fue como un empujoncito más, después de salir de la travesía no recuerdo muy bien como me quedé solo y así estuve al menos 5 kilómetros.
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Últimos kilómetros

 

 

Momento de cruzar la meta

Momento de cruzar la meta

Un coche se puso detrás mío y lentamente me iba adelantando, bajó la ventanilla y me dijo el buen hombre «es mejor que esperes a un grupo que viene cerca por detrás», le agradecí y aflojé la marcha para hacer lo recomendado, delante de mi a unos 150 metros el mismo hombre hizo lo mismo con otro ciclista que también se dejó alcanzar y de nuevo nos juntamos un grupo de unos 10 ciclistas para enfrentar la ultima decena de kilómetros, con las fuerzas muy justas yo me mantuve a rueda en medio del grupo, se notaba mucho la fatiga en todos los rostros de los ciclistas, en mi mente solo había un pensamiento: llegar a meta y parar, comer decentemente y beber una buena cerveza 0,0 al punto de congelación, faltaba muy poco, llegamos a algunas curvas y rotondas, cada vez más público animando y más viviendas, recta final, levanto los brazos, miro al cielo y aplaudo al público y organización, en seguida me vuelvo a agarrar al manillar para cruzar la meta con la concecuente banda en el suelo para registrar tu tiempo, mismo lugar donde te toman la foto.

 

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Final de la marcha y regreso a casa

 


Tras cruzar la meta, paro en lugar seguro y detengo endomondo, apoyé la bicicleta en una pared y yo me senté en el suelo para escribir mensajes a mi familia y amigos diciendo que había terminado y que todo había ido bien, luego con la bici voy hasta el coche para guardarla en el maletero, me cambio de calzado y voy hasta el pabellón de nuevo esta vez a pié con una bolsa con lo necesario para la ducha y cambio de ropa y allí paso al recinto donde reparten comida, me pongo a la cola mientras veo a Pedro Delgado en un tablado/escenario encuestando al homenajeado y a varios más, tomo algunas fotos y llega mi turno en la cola para recoger la comida, un plato de fideuá bastante generoso, un bocata de jamón serrano un bollo de pan, arroz con leche y un trozo de melón., con todo ese manjar y el hambre que ya manejaba me senté a la sombra en el cesped y por este orden: melón, descanso y fideuá con medio bollo de pan fueron a parar a mi estómago, el bocadillo de jamón y el arroz con leche lo guardé para el siguiente ataque de hambruna post marcha ciclista y fui directo a los repartidores de cerveza, daban dos vasos de cerveza por persona, así que me pedí mis dos vasos de 0,0 bien fríos y que bebí sin prisa pero sin pausa, mientras bebía ví a «Perico» lanzando regalos desde el escenario, fui hasta allí y había bastantes personas esperando a que «Perico» se dejara hacer un selfie. Fui hasta el interior del pabellón y recogí mi diploma, seguidamente me fui a las duchas, tras la ducha y fresquito me fui sin pausa al coche, arranco y pongo el A/A, rumbo a casa ya con muchas ganas, a mitad de camino hice una parada precisa para comer el arroz con leche para calmar de nuevo el hambre, ya sin más distracción llegué a casa, reencuentro con la familia feliz, tras descargar el coche me disponía a comer el bocata de jamón para volver a calmar el hambre, pero mi perro más listo se me adelantó y estando a su alcance lo había agarrado de un bocado, imposible enfadarme este día, tarde de descanso y recreación, tenía el día siguiente libre aún para descansar y recuperar.
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Resumen y conclusiones

 


Mi impresión general de la marcha ha sido bastante buena, siempre me he apuntado a marchas con distancia de 200 kilómetros o muy próximo a los 200, pero esta marcha, aunque con 35 kms menos va bien servida de puertos y desnivel acumulado, en absoluto me ha faltado distancia para quedar plenamente satisfecho.

Los puertos de montaña me han parecido muy buenos para disfrutar de la bicicleta, con bastante sombra gracias a unos pinares de gran altura y carretera ni muy ancha ni muy estrecha, lo justo porque si es muy estrecha es peligrosa y si es muy ancha aunque subas a buen ritmo tienes la sensación de que no avanzas.

El estado de las carreteras me parecen ideales salvo cuando bajas Navafría (último puerto) que es bastante rugoso y resulta molesto para ir en bicicleta, quizá no viene mal del todo ya que te obliga a reducir la velocidad cuando tus reflejos han mermado a causa de la fatiga.

La organización me ha parecido no excelente sino matrícula de honor, se nota que está liderada por un ciclista que fue élite, tan solo hubo un retraso en la salida de 15 minutos que seguramente no es responsabilidad de la organización, además es algo muy común (los retrasos en las salidas), la marcha es neutralizada desde la salida hasta La Granja, cosa que me parece acertadísima por el embotellamiento inicial y calles con pavé en pleno Segovia.

La distribución y/o lugares donde se encuentran los puntos de avituallamiento me parecen correctísimos, habían rumores de la edición de 2015 que se habían quedado cortos de comida y bebida en los avituallamientos y en el plato de comida en meta, este año (2016) sin duda no ha sido así.

Para el año 2017 seguro que repito y con idea de mejorar el registro con el crononómetro y espero no volver a tener el error de olvidarme de las sales para poder subir el último puerto sin menguar el rendimiento.
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CUR