Crónica de la marcha ciclista "Puertos de la Ribagorza" 2013 largo recorrido

Viaje al lugar

Viernes 24 de mayo (D -1) me levanto el 1ro, desayuno y cargo todo en el coche, la hora de salida de casa con toda la familia 08:35.

Durante el viaje se confirma mi temor, voy un poco resfriado y va en aumento, muchas paradas para orinar, el pecho y garganta congestionado y punzadas en las articulaciones y músculos.

El viaje se resuelve sin apenas contratiempos y tiene la duración más o menos estimada. Hasta Zamora por la A-2 sin problemas, luego con ayuda del GPS pasamos por Huesca y finalmente pasamos por un paisaje muy bonito previo a la llegada al pueblo anfitrión.

Llegada a Graus a las 15:30, media hora más y abren el lugar donde me hacen la entrega de dorsal. Después de esto avanzamos 27km más en el coche para llegar al camping Isabena donde teníamos reservada una casita de madera. Yo estaba deseando descansar, no me sentía bien, se añaden a los síntomas que ya tenía escalofríos y dolor de cabeza, se confirma así mi resfriado o gripe. Sigo orinando demasiado, no por beber mucho líquido, mal asunto.

Después de estar en cama casi toda la tarde, a duras penas preparo lo mejor posible las cosas, sales, alimento líquido, aminoácidos, agua, ropa, comida… nada puede faltar. No había conseguido sentirme mejor a pesar del descanso. Ceno y a dormir, entre pseudopesadillas, con escalofríos y dolores, mi cabeza estaba llena de pensamientos adversos.
Al fin amanece y suena el despertador, las 6:00, me siento en cama y mido mi pulso, no me sentía nervioso y sin embargo ya lo tenía en 120!!! Pufff “Donde voy así!! , que es una gran fondo!!” pensé, no obstante desayuno, luego ducha y me visto para el combate que me espera, nunca mejor dicho, pero contra mi propia infección sobre todo. Opté por el pantalón corto a pesar de los pesares. Había un pensamiento que me atormentaba especialmente: “Un año de entrenamiento para que un resfriado me arruine el día”, pero era consciente también que tenía la suficiente preparación que aún con el resfriado era muy posible completar la carrera (objetivo mínimo propuesto), así que le eché coraje al dolor y a las circunstancias. Aún a duras penas seguía preparando las cosas para salir del camping y comenzar la carrera, en un momento puntual de gran desánimo salgo y miro al horizonte como quien busca una solución a todas las circunstancias y contemplo por 1ra vez el paisaje pirenaico tan hermoso como sobrecogedor y me imaginé a mí mismo sumergido en esas carreteras de subida casi interminables.

Todo listo, todos subimos en el coche, 27Km en 20 minutos hasta llegar a Graus, ya era palpable el ambiente ciclista, busco hueco para el coche, saco del maletero la bici (desmontadas) mi familia alrededor observa como voy montando las ruedas. Todo a punto, besos, fotos, ánimos y me dirijo al lugar de inicio de carrera.

La marcha

Foto que me tomó la organización.

Foto que me tomó la organización.

La llegada en bici hasta el lugar fue fácil y rápido, media hora antes de lo estipulado del comienzo, es decir a las 8:00 y ya habían colocados como unos 2.000, así que detrás se colocaron los restantes (500 más aprox.).

Dan las 8:30 mientras había entablado conversación con algunos acerca del último correo que había enviado la organización, el cual explicaba algo de un corte entre los participantes de recorrido largo y corto de dos horas que no terminaba de entender, la gente ya estaba nerviosa, preparo Endomondo en mi Smartphone, veo las 1ras chicas ciclistas, me doy cuenta de que no soy el único ciclista con bici humilde, había de todo un poco, de pronto PLUM!!! un petardazo para arrancar que no esperaba, muchos no pueden contener un grito de alegría o de nervios, aún 5 minutos parados, pongo en marcha mi Endomondo y lo guardo bien protegido, comienza a verse movimiento a unos 30 metros y al poco, ya estaba yo y todos los que me rodeaban yendo a modo patinete con la bici con un pie en la cala y otro a pasos en el suelo con mucho cuidado y manteniendo el equilibrio, poco a poco va más rápido, uno a pocos metros de mí casi se cae de esa forma tan tonta y ridícula (le puede pasar a cualquiera) por la aglomeración inicial, CUIDADO, CUIDADO!! decían muchos, si no le ayudan los de alrededor se hubiera caído a velocidad 0, el chico agradece y continúa.

Al fin pasamos la linea de salida, el bip!! provocado por los chip de los participantes era tan continuo que parecía un pitido indefinido, nada más pasar, curva a la izquierda en pendiente, “ya no hay vuelta atrás” pensé al oír en ese mismo momento tanta animación de tanto público, en ese momento se disiparon los pocos pensamientos negativos que quedaban en mi cabeza, esa animación del público era muy motivadora, recordé cuanto esfuerzo en mantener disciplinadamente un entrenamiento prolongado por tantos meses en invierno y sonreí creyendo que había valido la pena solo por ese recibimiento del público (valientes!!!, hurra!!!, ánimo!!! Campeones!!! …….). Subimos la corta pendiente y de nuevo giro a la izquierda, ya en la travesía de Graus toda la expectación, gritos, ánimos eran por doquier, llegamos a la rotonda principal en un minuto o dos y aún más público animando con pasión, giro a la izquierda y salida del pueblo.

Aquí comienza realmente la prueba porque mientras vas saliendo del pueblo era como si la animación te lleva en el aire flotando, estando ya metido en el “ajo”, “yo mi bici y 200 km por delante” pensé, comienzo a poner todos mis sentidos atento a mi cuerpo para dosificar las fuerzas lo mejor posible, con los síntomas de resfriado ya asumidos para toda la aventura vi además (ya me lo temía) que controlar el pulso era misión imposible (alrededor de 160), “mejor me olvido y voy por sensaciones” pensé, no había pelotón, todo era como un racimo en el que más o menos se formaban grupos, yo iba de uno en otro avanzando muy poco a poco, quería recuperar mejor posición que la que había tomado al colocarme en el lugar de salida. Los 1ros km a la salida de Graus picaban hacia arriba, yo apretaba pero sin llegar a notar sobrecarga en las piernas, lo típico al comenzar una carrera tan larga, lo que era imposible de remediar eran las pulsaciones disparadas por las nubes por causa de la congestión en el pecho y garganta. Luego desapareció el desnivel e incluso parecía que se volvió hacia abajo, eso aumenta la velocidad de los pequeños grupos, vi a muchos que pararon a orinar al borde de la carretera, “no me extraña con el frío que hace” pensé, también pararon muchos a quitarse alguna prenda de abrigo tras entrar en calor en los 1ros km. Al poco, giro a la derecha en un cruce y aparece desnivel hacia arriba, comenzaba la 1ra escalada, la del Castillo de Laguarres, bien al principio porque a mi ritmo iba adelantando gente, pero al llegar el desnivel más pronunciado a veces adelanto y a veces me adelantan, creo que fue aquí donde vi a los 1ros que pararon a reparar pinchazos, continué viendo a dos o tres más a lo largo de toda la 1ra subida.

En este puerto (también en los demás) te iban indicando cada uno de los km que faltaban para coronar la cima, cosa de agradecer, la carretera estaba oculta entre las sombras de los árboles con lo cual los tímidos rayos de Sol apenas nos daban, adelanto a una chica con una bici de misma marca y gama que la mía aunque diferente color (blanca), creo que se trataba de una Triban 5, no pude contenerme a elogiar nuestras máquinas (la mía Triban 3), la chica que me mira y sonríe con palabras de confirmación.

Corono sin problemas Laguarres (relativamente), el desnivel hasta lo más alto fue cada vez mayor, me dejo caer desde lo más alto unos metros para hacer la primera micción, beber y recuperar un poco el aliento, a bajar se ha dicho. Que aire más frío!!
Si frío pasé subiendo más frío pasé al bajar, no tuve problemas para trazar las curvas con provecho porque la mayoría tenían buena visibilidad, llevaba unos neumáticos recién estrenados dos semanas antes y en una curva del descenso descubro cual es el límite de estos neumáticos (sin pretenderlo) al sentir como derrapaba la trasera, “calma” me dije, pude adelantar a una decena de participantes. Finaliza el descenso pronunciado y entro en una carretera muy buena y amplia donde el desnivel sigue hacia abajo en menor proporción, es aquí donde al fin me alcanzan los 1ros rayos de Sol que calientan como debe ser aunque no se nota mucho, consigo enlazar con un grupo de 7 u 8 (entre ellos otra chica) que iba a buen ritmo y sigo con ellos hasta Graus completando casi los 1ros 50km del total, antes ya me había comido un plátano. Al paso por Graus cumplía ya 1:50 horas de carrera, la expectación era tan o más buena que al comienzo, veo a mi familia repartida a ambos lados con videocámara, me ven y les veo a la vez que saludo mirando atrás, a poco, antes de salir de Graus 1er avituallamiento (junto al pabellón polideportivo), donde como un puñado de avellanas, como un trozo de bizcocho y guardo tres, bebo un poco de agua, todo en el tiempo justo para ello y sin perder más tiempo monto en bici de nuevo.
Continúo el recorrido, consciente de que me aproximaba a lo realmente duro del día y que apenas había comenzado y en esos km tuve un bajón anímico bastante importante. La carretera picaba hacia arriba, poca cosa pero que te va desgastando por lo prolongado de esos kms, yo la verdad es que iba roto desde el principio, lo que pasa es que el hecho de pasar por Graus era como un mini objetivo que podía hacer fácilmente en comparación con lo que quedaba en adelante, aún con frío pero algo menos. Paso el 1er túnel y sigo avanzando, en todo este tramo hubo varios grupos que me adelantaron, otros que alcancé y conseguí seguir con ellos, hubo de todo un poco, inclusive muchos que vi en la cuneta con pinchazo. Llego a Campo (un pueblo) en un grupo bastante numeroso que al fin nos habíamos juntado (30 al menos) y la travesía del pueblo me elevó el ánimo por la gente animando con pasión, niños, ancianos, mujeres, de todo!! nos tendían la mano y la mayoría de los corredores con una sola mano en el manillar y la otra mano chocamos los cinco dedos con el público, pero poco duró mi entusiasmo, al poco unos fotógrafos y comienza la subida a Serrate, una subida en un piso con gravilla!! en una carretera muy ancha donde se juntaron muchos participantes, el desnivel era llevadero pero la gravilla era bastante tediosa, el Sol ya calentaba bien, como a mí me gusta y daba de frente, el problema que aún tenía era el que me iba a acompañar toda la aventura: escalofríos y todo lo que un resfriado conlleva (congestión, malestar…), llevaba ya un buen rato preocupado en que si podría distinguir bien el recorrido corto del largo, “mira que si me equivoco” pensé, pero esperanzado en que seguro que estaba bien señalizado y no habría dudas continuaba, más adelante no tendría ningún problema con esto, de pronto uno a mi izquierda que se le sale la cadena (seguimos en la subida a Serrate con gravilla), más arriba otro con problemas (pinchazo), los últimos 2km de subida tenían un desnivel menos pronunciado y aumenta la cadencia de mi pedaleo y aumento la velocidad, algunos que veo quejarse del calor y yo en mi salsa (pensé) ese calor calmaba un poco mis dolores, durante la subida oí a varios que hablaban de Miguel Indurain, “¿será posible que ayer estuviera en el lugar de entrega de dorsales?” pensé y a ritmo de 8-10 y 10-12km/h llegué a lo más alto (1.070 metros), ahí estaba la cámara que recoge en video a todos, cumplía 90km de recorrido y 3:50 horas de carrera. En lo más alto había avituallamiento, recargué los dos bidones con agua, a uno de ellos le eché las sales, y maltodextrina que llevaba en un bote pequeño, había calculado bien, subir Serrate con el líquido justo para recargar completamente en lo más alto, también cogí un puñado de plátanos cortados a la mitad, galletas con chocolate y más bizcocho, mientras cogía todo esto recuperé el aliento, aunque ya había pasado la pesadez y la hinchazón muscular que se siente en los 1ros km y recuperé mucho mejor. Me dejo caer unos metros y paro a miccionar, beber y comer. Me dejo caer en una bajada donde vuelvo a sentir el frío y se acabó antes de lo que esperaba, al menos no es en gravilla como la subida, pensé.
Pues después de lo que me pareció una corta bajada se produce la separación, con aviso en el km previo y muy bien indicado en el lugar, a la izquierda para los valientes o locos (recorrido largo) y a la derecha para los de recorrido corto, iba en un grupo de unos 7 y en el cruce 5 van por la derecha y una chica y yo por la izquierda (se cumplía el km 100 y 4:05 horas de carrera), comienza la subida a Bonanza (cuidado, el nombre engaña), al poco me quedo solo, la chica iba más fuerte, yo ya iba muuuuy justo de fuerzas, pasé 2do túnel y la pendiente se pronuncia aún más, no recuerdo si alcancé o me alcanzó un chico de unos 28 años el cual se presta a subir juntos, a mí no me importó claro, me contó que la QH le parece algo menos dura que esta y me dió alguna información de la ruta, me habló de sus aventuras en triatlón donde ha participado y me ofrecía caramelos, el tomaba un caramelo por cada km de subida. Pues con más pena que gloria coroné Bonanza (1.380 metros) tras pasar un túnel y en compañía de este chico (los últimos km fueron muy duros y ahí estaban otros fotógrafos) donde estaba el paso de control intermedio por chip, llevaba 5:05 horas de tortura en ese momento y 112 km, en los últimos km de subida nos adelantó lentamente un grupo de unos 7 participantes que casi llegamos juntos a lo más alto. Pues a bajar de nuevo se ha dicho, de nuevo el frío, ya no por falta de Sol sino por estar a más de 1.000 metros de altura sobre el nivel del mar, el chico que me acompañó en la subida me seguía por detrás, la bajada fue más larga que la anterior, pero la altura en lo más bajo era de alrededor de 1.000 metros y comenzaba otra subida. Terminado el descenso comenzamos a subir Col de Espina, una ambulancia con sonidos y sirena nos adelanta a toda prisa, la carretera estaba en mal estado en comparación con lo acostumbrado, aunque era bastante transitable, al poco llegamos a un avituallamiento líquido del cual yo pasé de largo porque llevaba suficiente líquido y sólido para la subida que vino a ser la más dura en cuanto a desnivel sumado a la altura a la que se realiza el esfuerzo, aquí ya me dejó mi acompañante que iba más entero que yo y enlacé con una persona de unos 45-50 años que subía a mi ritmo y fuimos muy próximos durante la parte más hostil de la subida, yo tuve una confusión que este buen hombre me despejó, pensé que era la última subida, es decir, confundí Col de Fadas con Col de Espina en el orden del recorrido y creí para mi pesar que estaba subiendo la última gran cumbre, este hombre me respondió: “no sé si desanimarte” y comprendí de golpe mi confusión, despejada la duda seguí a mi ritmo, lentísimo subí a 7-8 Km/h, pensé que quizá a pie iría más rápido o mejor, pero la verdad es que solo tenía deseos de que el infierno en el que me había metido terminara de una vez y no pensaba en otra cosa que en no dejar de pedalear, subía a ritmo de 9 minutos para hacer 1 Km, habían 6 km con un desnivel de entre 7,5-8% con bastante sufrimiento, el tiempo pareció hacerse más lento, esos 9 minutos por km parecían 20 o más, alguno adelanté y alguno me adelantó pero a un ritmo muy pobre, todos parecíamos almas en pena cumpliendo penitencia, el silencio y la soledad dominaba a la vez que la proximidad del espíritu unos con los otros, rebasé a un participante arreglando un pinchazo “pobre” pensé, a esos esfuerzos no hay rival más que la propia montaña, sin viento, sin cantar de los pájaros, las cumbres nevadas se podían ver muy cerca, un Sol calentando con brillo fuerte pero un aire muy enrarecido y fresco con menos oxígeno, los únicos sonidos eran los suspiros de los ciclistas y los sonidos de la cadena de cualquier bici al cambiar de piñón. Llega la parte final de subida donde el desnivel se hace considerablemente más liviano y al final del ascenso se puede divisar el último avituallamiento líquido y sólido, llego al fin (6:30 horas de recorrido y 134 km), allí estaba la ambulancia que adelantó al principio de la subida, no pregunté, me detengo lo justo para rellenar agua en uno de los dos botellines que destiné para ello, dejando el otro como quedaba: con sales…, comí un puñado de frutos secos (avellana americana), medio sándwich de jamón cocido y queso y cogí alimento para lo que quedaba de carrera, plátano, medio sándwich, bizcocho y galletas, me movía con torpeza y lentitud a pie en el lugar de avituallamiento entre los demás participantes, las zapatillas con calas no ayudan mucho a caminar diligentemente, me costaba articular palabra, lo noté cuando me acerqué al lugar de bebidas y me preguntó un chico cuál de ellas quería (agua), me sentía un poco aturdido, estaba en el km 133 aprox. y a 1.410 metros por encima del nivel del mar, avanzo unos metros ya en bici dejándome en la bajada y paro a miccionar, me mancho un poco accidentalmente con mi propia orina, termino y me doy cuenta de que me falta comer un poco más, me como el medio sándwich y me dejo caer, bajando de nuevo el frío, dura poco porque se enlaza con la última subida: Col de Fadas, solo recuerdo algunas curvas del descenso. Si os soy sincero, esta es la parte que menos recuerdo en mi memoria, estaba tan tocado psicológicamente que no recuerdo bien esta parte, llego a lo más alto, la subida final fue corta en comparación con las otras cumbres pero fue muy confusa y extenuante por la altura (1.470 metros sobre el nivel del mar, lo más alto de toda la carrera), el desnivel no era demasiado pronunciado (4,5%-5%), ya con 143 km (6:50 horas de carrera) en mi marcador tenía la seguridad de estar en lo más alto de la carrera no paré a hacer nada, simplemente me dejé llevar por la ley de la gravedad desde lo más alto, esta bajada fue larga y poco a poco fui recuperando cada vez mejor el sentido de la realidad y conciencia, también la propia velocidad me hacía estar muy atento y me ponía muy alerta para no cometer error y no caer al suelo, hubiera sido el peor de los errores, tuve un susto: un bache que estaba oculto en la sombra de unos árboles y que solo me di cuenta al pasar por encima a más de 50 km/h, gracias a Dios solo fue un susto, ya ni en bajada veía pasar los km con rapidez, la 1ra parte era bajada muy pronunciada y solo usaba los frenos, adelanté a una docena de participantes, en los oídos sentía crugídos por el cambio de presión atmosférica y luego la pendiente hacia abajo se volvió menos peligrosa y a partir de entonces seguí bajando por un recorrido con un paisaje espectacular con algún túnel, me hizo recordar a la garganta del Chorro y al desfiladero de los Gaitanes en la provincia de Málaga por su similitud, pero este se veía durante más tiempo, volví a pasar por el pueblo llamado Campo y aún quedaba algo de afición que solo pude ver fugazmente claro.

A partir de aquí aún me quedaban 40 km (que al final fueron menos) que por ser los últimos se me hicieron muy largos y solitarios, ya iba pensando que crono haría al cruzar la meta, comí el plátano que me quedaba (uno y medio) y bebía cada 10 o 15 minutos. En toda esta parte fui solo, adelanté a muchos en la parte más pronunciada de la bajada y no conseguí enlazar con nadie de delante, así que no pude cumplir con el consejo de un veterano de Toledo, quedaban demasiado lejos delante y detrás. Paré a orinar por última vez a falta de unos 10 km (ya no aguantaba más) y en eso que me adelantan un montón de ciclistas que no vi en el momento de parar, entre ellos el que fue acompañándome en la subida de Bonansa (cachis!), ya no tuve tiempo ni fuerzas para enlazar con ellos.

Tras unos km más la llegada a meta, me esperaba toda mi familia, yo levanté las manos celebrando haber cumplido con el recorrido, se cumplía el km 193 y 8:33 horas de recorrido.
En muchos momentos de la carrera me sentí muy bien resguardado por la Guardia Civil en moto, por los voluntarios y por las personas de la organización.

Recorrido en el mapa y datos registrados por Endomondo.

Recorrido en el mapa y datos registrados por Endomondo.

Fin de la aventura

Al pasar la meta y bajar de la bici me doy la vuelta unos metros, se acercan mi familia a felicitarme, besos, elogios y preguntas. Algunas fotos y toma de videos.
Doy la vuelta de nuevo ya todos juntos, una chica voluntaria que con un alicate me ayuda a quitar las presillas que sujetan el dorsal de la bici con el chip, lo meten en una caja para el sorteo de regalos, seguimos y nos metemos en el estadio polideportivo, menuda fiesta!!! Musica, refrescos comida, sorteos de regalos y saludo al participante con quien hablé antes del comienzo de la carrera, todo era gratis. Yo en el césped estiré un poquito, no mucho, no me preocupé si había masajistas este año, la verdad es que no quería que nadie me tocara las piernas adoloridas desde el km 0, el plato de pasta lo compartí con mis niños ya que mi estómago estaba completamente cerrado y en huelga je je je, lo normal, pero con que gusto me bebí una cerveza 0,0 con Limón y un Aquarius!!!
No tardé mucho en sentirme bien sin tener en cuenta los síntomas del resfriado.
Al rato monto en bici, llego hasta el coche, desmonto la bici, la meto al maletero y conduzco hasta el estadio para recoger a mi familia. De vuelta al camping con la correspondiente charla de lo que ha sido la jornada en ambas perspectivas: participante/espectador, en media hora llegamos a nuestra casa eventual, pequeñita y de madera, yo a la ducha, los niños a jugar, yo regreso a la casita y en la soledad del héroe doy gracias mirando al cielo en la que ha sido la experiencia más hermosa y dolorosa en bici de mi vida, sin caída, sin pinchazo, sin nada grave y acabando como esperaba. Me dejo caer en cama a las 18:30 aprox. y aún con dolores y malestares caigo en los brazos de Morfeo hasta casi caída la noche. Despierto ya a la hora de cenar o irse a la cama, mi familia respetó mi descanso, yo aún enfermo y en ese momento ya con hambre solo tenía fuerzas para optar a saciar una de las dos cosas: descanso o comida, me dormí de nuevo.
Dormí mejor que la noche previa a la carrera, desperté temprano y tras tomar desayuno con café comencé a sentir gran mejoría aunque no estaba 100% aún. Hasta las 12:00 teníamos derecho a quedarnos y apuramos hasta el final, entre risas, celebración, juegos y preparativos para abandonar el lugar.
Saliendo ya se me había pasado el efecto del café y regresó el dolor de cabeza, viaje de regreso que se me hizo largo pero no eterno y en casa descargué el coche, atendí a mis mascotas, luego plato de pasta con atún rico mi amorosa esposa me había preparado, medicamentos para el resfriado, agua y a la cama temprano para estar lo mejor posible al día siguiente en el trabajo.

Todo fue bien al despertar y regresar a la rutina de trabajo.

Conclusiones

Registro (interactivo) en mi perfil Endomondo:

A pesar de que no todo salió redondo fue una experiencia que volvería a repetir.

Las lecciones aprendidas son:

1. Viajar con algún día más de antelación para una mejor adaptación y descanso del viaje.

2. Los entrenamientos serán haciendo un poco más de caso a las sensaciones y menos disciplina ya que la extraña enfermedad que me afectó pudo deberse a lo que se llama sobreentrenamiento.

3. Para haber pasado de no hacer ningún tipo de deporte a entrenar por un año con este objetivo en mente, considero que ha sido un gran éxito el simple hecho de haber completado todo el recorrido.

4. Si hay próxima vez acudiré con mayor tiempo de antelación para colocarme más próximo a la linea de salida.

5. Este año 2014 no va a ser porque conseguí dorsal para la QH y este será mi objetivo principal para este año.

CUR

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